15 de septiembre, 2015

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Washington, D.C. - Mientras los gobiernos de Estados Unidos y Centroamérica continúan discutiendo cómo frenar el número de personas que dejan los países centroamericanos a través de la frontera de Estados Unidos, un nuevo trabajo de investigación del Center for Economic and Policy Research (CEPR) señala que el acuerdo de Honduras con el Fondo Monetario Internacional (FMI) puede prolongar los problemas económicos del país; como los altos niveles de pobreza, desempleo y la elevada desigualdad. El documento, "Honduras: austeridad del FMI, política macroeconómica e inversión extranjera", del analista de CEPR, Stephan Lefebvre, explica que el acuerdo —que otorga a Honduras 189 millones de dólares en financiamiento durante tres años— incluye numerosas medidas de austeridad, a pesar de que el país tiene un mercado laboral débil y una creciente pobreza;  y además, ofrece muy poca protección a los sectores más vulnerables de la sociedad. Como condición del acuerdo, las autoridades hondureñas aceptaron implementar una consolidación fiscal que asciende al 6,5 por ciento del PIB en cuatro años, además de las llamadas "reformas estructurales", que incluyen privatizaciones, reformas de las pensiones y despidos en el sector público.

"El año pasado, miles de personas huyeron de Honduras hacia los EE.UU. debido a la inseguridad, a las instituciones rotas y al deterioro de la economía", señaló el codirector de CEPR, Mark Weisbrot. "Sin embargo, las recetas del FMI son propensas a debilitar aún más la economía y a empeorar los problemas de Honduras".

"El mercado laboral de Honduras todavía no ha vuelto a su nivel previo a la recesión global, y tanto la pobreza como la desigualdad permanecen muy altas, con pocas señales de mejora", dijo Weisbrot. "Después de un programa de austeridad —que el propio FMI parece reconocer que será muy impopular— es probable que se genere un mayor deterioro".

La investigación señala que:

• La medida más amplia de desempleo y subempleo aumentó desde el 35,5 por ciento de la fuerza laboral en 2008 al 56,4 por ciento en 2013. Es muy probable que la implementación de medidas de austeridad en este contexto haga que la situación empeore.

• Tanto el momento de ejecución como la composición de la consolidación fiscal  resultarán en que probablemente los costos de las medidas recaerán de forma desproporcionada sobre la mayoría pobre del país. Los recortes del gasto se dirigen a los trabajadores del sector público, el gasto en la capital y los gobiernos locales.

• Una parte significativa de los recortes de gastos está orientada a la masa salarial del gobierno, que se espera que disminuya en un 1,7 por ciento del PIB para el año 2017. Si se implementara por completo, el programa del FMI reorganizará fundamentalmente el sector público de Honduras a través de medidas de austeridad y un programa de reforma radical el cual resultará en una privatización de hecho de, una parte importante de la economía.

• Más de tres cuartas partes de la meta de consolidación fiscal es alcanzada para 2015, si bien el programa de consolidación abarca un periodo de 4 años. Con respecto al calendario de reformas, el acuerdo menciona la posibilidad de una "fuerte resistencia" a estas medidas de austeridad, y explícitamente apunta a realizar estos cambios mucho antes de las elecciones generales de 2017.

• El plan contiene sólo una disposición destinada a proteger a la mayoría de la población empobrecida de Honduras: un mínimo en el gasto social de un 1,6 por ciento del PIB, algo insuficiente tanto en tamaño como en alcance.

• El plan del FMI para hacer frente a los grandes y persistentes déficits en la cuenta corriente se basa principalmente en que Honduras siga recibiendo grandes ingresos netos de inversión extranjera directa (IED).

"La estrategia de dependencia de la inversión extranjera que favorece el FMI está llena de riesgos, ya que los flujos de IED pueden ser volubles y presentan una alta volatilidad", dijo Lefebvre. "Este plan macroeconómico es también un importante motor de algunos proyectos dudosos destinados a atraer la inversión extranjera, como las llamadas “ciudades modelo” o Zonas de Empleo o Desarrollo Económico (ZEDEs).

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