27 de octubre, 2014

Para publicación inmediata:  27 de octubre, 2014
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El Centro de Investigación en Económica y Política (CEPR, por su sigla en inglés) acaba de lanzar un informe (aquí en inglés; aquí en portugués) en el que investiga indicadores sociales y económicos, así como cambios en políticas ocurridas en Brasil desde 2003.

"Las vidas de decenas de miles de brasileros fueron transformadas por los cambios en las políticas económicas y sociales de la última década”, afirma uno de los codirectores del CEPR, Mark Weisbrot, autor principal del informe. "Un aumento significativo del crecimiento económico, combinado con mayores gastos sociales, grandes aumentos en el salario mínimo real y mayor poder de negociación para el trabajador –todo eso garantizó la reducción de la pobreza y del desempleo, además de la declinación de la desigualdad.

“Esos cambios parecen ser duraderos, habiendo la mayoría de ellos sobrevivido a la recesión mundial y la desaceleración en el crecimiento de comercio y de la economía mundial en los últimos años.”

Descubrimientos del informe:

  • Desde que el Partido de los Trabajadores (PT) fue electo para la Presidencia, con Luiz Inácio Lula da Silva, a partir de 2004, la pobreza se redujo en un 55%, del 35,8% de la población al 15,9% en 2012. La extrema pobreza fue reducida en un 65%, del 15,2% al 5,3% durante el mismo período. En la última década, 31,5 millones de brasileros fueron sacados de la pobreza y, de ese número, 16 millones salieron de la extrema pobreza.
  • El PIB por persona creció a una tasa del 2,5% anual, de 2003 a 2014, más de tres veces el crecimiento anual de 0,8% del gobierno anterior (1995-2002). Esto ocurrió a pesar de la crisis financiera y recesión mundiales, de 2008-2009, que llevaron a Brasil a una recesión en 2009. El número también incluye el enfriamiento de los últimos años.
  • Si bien la desigualdad sigue siendo alta, hubieron grandes cambios en la forma en que las ganancias del crecimiento económico se distribuyeron en comparación con la década previa. Por ejemplo, el 10 por ciento de los hogares más ricos recibieron más de la mitad de todos los ingresos de 1993-2002, pero esta cifra se redujo a alrededor de un tercio para el período 2003-2012.
  • Los gastos sociales aumentaron en forma consistente desde 2003, subiendo del 13% del PIB a más del 16% en 2011, último año sobre el cual hay datos disponibles. Los gastos en educación crecieron del 4,6% del PIB en 2003 al 6,1% en 2011.
  • El desempleo disminuyó del 13% en 2003 a una media de 4,9% en el primer trimestre de 2014, un record histórico.

En el informe se evalúa que esos resultados fueron conseguidos a través de decisiones políticas, inclusive desde el punto de vista monetario y fiscal, con una política industrial reactivada, menor tasa de intereses nacional y ruptura con las condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) después del pago adelantado de la deuda del país, en 2005. El estímulo económico ayudó a Brasil a recuperarse con fuerza de la recesión global de 2008-2009. El gobierno aumentó el salario mínimo real (ajustado por la inflación) en un 84%, eso estimuló las jubilaciones y los salarios del sector público, que están vinculados al salario mínimo, así como otras remuneraciones.

Programas como el Beca Familia (Bolsa Familia, en portugués) ayudaron a disminuir la pobreza. Desde 2003, los gastos reales (ajustados por la inflación) con el programa aumentaron de 4.800 millones a 20.700 millones de reales (del 0,2% del PIB al 0,5%). De 2003 a 2012, el número de individuos asistidos por el Beca Familia subió de 16,2 millones a 57,8 millones. En porcentaje de la población, la cobertura que fue de menos del 9% en 2003, saltó a casi el 29% en 2012.

El gobierno del PT auxilió, parcialmente, al sector industrial del país a través del BNDES, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social. Los desembolsos del BNDES aumentaron del 2,2% del PIB en 2005 a casi el 4% en 2013, mientras que sectores prioritarios para la política industrial brasilera recibieron cerca del 80% de esos desembolsos entre 2006 y 2012.

En los últimos años, sin embargo, la economía quedó más lenta, a pesar de que el desempleo continuó cayendo y los salarios promedios aumentaran. En el informe se culpa a políticas macroeconómicas rígidas y, a veces, pro-cíclicas, incluyendo las políticas monetarias y fiscales, desde 2011, por el enfriamiento económico; así como la desaceleración en el crecimiento de comercio y de la economía mundial.

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