10 de marzo, 2015

Para publicación inmediata: 10 de marzo, 2015

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Washington, D.C.- Un nuevo informe preparado por el Center for Economic and Policy Research (CEPR) señala que Grecia requiere un estímulo fiscal para poder salir en un futuro cercano de largos años de desempleo masivo. El estudio, titulado “La economía griega: ¿qué camino seguir?” y escrito por Mark Weisbrot, David Rosnick y Stephan Lefebvre destaca que, luego de seis años de recesión, Grecia ha culminado uno de los mayores ajustes a nivel mundial, con una caída del 36 por ciento en pagos por concepto de importaciones, junto a un gobierno que alcanza el superávit presupuestario primario más alto de la eurozona, tomando en cuenta las variaciones cíclicas.

“El ajuste se ha llevado a cabo con un precio terrible y prácticamente innecesario, pagado por la mayoría del pueblo griego”, sostuvo el codirector de CEPR y autor principal del estudio, Mark Weisbrot. “Ahora se necesita un programa que ayude a restaurar el empleo, en vez del programa actual, que augura un desempleo masivo por muchos años más”.

Los informes de prensa y los pronósticos económicos se han mostrado entusiastas por el retorno a la evolución positiva del PIB en Grecia en el 2014, el cual se estima actualmente en un 0,6 por ciento. No obstante, el informe advierte que “la vuelta al crecimiento de Grecia en el pasado año no se debe a ningún éxito de las políticas implementadas desde que Grecia entró en crisis, sino más bien al final de la consolidación fiscal”.

El superávit presupuestario ajustado en función del ciclo, el cual mide el apretón fiscal por parte del gobierno, subió de 5,7 por ciento en 2013 a 6,0 por ciento del PIB en el 2014, es decir un incremento de apenas 0,3 puntos porcentuales.  En los tres años anteriores, el ajuste había sido de 3,2 por ciento del PIB (2012-13), 3,8 por ciento del PIB (2011-12) y 5 por ciento del PIB (2010-11).  El estudio plantea que “debe ser evidente que este enorme descenso en la presión fiscal sea la principal causa de la vuelta al crecimiento”. 

El estudio describe los importantes costos económicos y sociales del ajuste en Grecia, con  una baja en la producción de aproximadamente 26 por ciento y un desempleo que se ubica actualmente en 25,8 por ciento, acompañado de un desempleo juvenil del 49,6 por ciento. “Los salarios nominales han caído 16 por ciento en el sector privado… y 23,5 por ciento en términos generales. El gobierno ha despedido cerca del 19 por ciento de su fuerza laboral”. Aún así, el FMI prevé más adversidades para los años venideros, con una proyección del desempleo de 15,8 por ciento para el año 2018 –una década después de que inició la crisis– y una Grecia cuyo PIB se ubicará un 9 por ciento por debajo de su valor pre-crisis, 12 años atrás.

La actual recuperación de Grecia es frágil, y la imposición de grandes superávits presupuestarios primarios, junto a otras medidas de austeridad, seguirán siendo un freno al crecimiento económico, explica el informe.

“Existen medidas políticas que pudieran sacar a Grecia de este período oscuro y conducirla hacia una recuperación sostenida y robusta, pero no son las que las autoridades europeas le han impuesto a Grecia”, dijo Weisbrot. “Más bien, se trata de opciones que han funcionado en otros países que han vivido crisis y recesiones similares: sobre todo, un estímulo económico que sustituiría la pérdida de demanda en el sector privado”.

Weisbrot puntualizó que el Banco Central Europeo pudiera ayudar en la recuperación de Grecia mediante su nuevo programa de expansión cuantitativa, al comprar bonos soberanos griegos y mantener bajos sus tasas de interés, junto a otras medidas que garanticen la estabilidad financiera.

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