17 de octubre, 2019

La economía boliviana ha sido la de más rápido crecimiento en América del Sur al seguir políticas heterodoxas

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Washington, DC - Un nuevo informe del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR) analiza los cambios económicos de Bolivia desde 2006 en el contexto de las principales medidas tomadas por el Gobierno boliviano. Encuentra que ha sido la elección de políticas, y no meramente un “auge de los productos básicos”, la fuerza impulsora que ha llevado a Bolivia a ser la economía de más rápido crecimiento en América del Sur en los últimos cinco años. El fuerte crecimiento económico ha permitido a Bolivia reducir la pobreza en un 42%, y la pobreza extrema en un 60%, desde que el presidente Evo Morales asumió el cargo en 2006.

"Bolivia ha demostrado que es posible que un pequeño y pobre país de América del Sur logre un progreso económico y social sustancial, con una estabilidad macroeconómica, un crecimiento sólido de los ingresos y de la redistribución, a través de la combinación del uso de los mercados y la elección de unas políticas económicas heterodoxas dirigidas por el Estado”, dijo Mark Weisbrot, codirector de CEPR y coautor del informe.

Es de destacar que en 2006 el Gobierno boliviano puso fin a 20 años de acuerdos con el FMI. En el periodo anterior a 2006, el FMI se opuso a muchas de las políticas responsables del actual éxito económico de Bolivia, incluida la más importante, la renacionalización de los hidrocarburos (una medida a la que también se opuso el expresidente Carlos Mesa, como señaló el FMI en 2005).

El informe encuentra que:

  • Para 2018, el PIB real per cápita había aumentado un 50% por encima de su nivel en 2005. Si bien la región en general ha experimentado una fuerte desaceleración en los últimos cinco años, el crecimiento del PIB per cápita de Bolivia fue el más alto en América del Sur. Desde 2006, el PIB real per cápita de Bolivia ha crecido al doble de la tasa de América Latina.

  • En los primeros ocho años de la presidencia de Morales, los ingresos del Gobierno nacional por hidrocarburos aumentaron casi siete veces, pasando de $731 millones a $4.95 mil millones. La mayor parte del aumento de los ingresos se debió a la nacionalización, junto a otros cambios de políticas relacionados, incluyendo la duplicación de la producción en 2013. Estos ingresos fueron fundamentales para que el Gobierno alcanzara la estabilidad macroeconómica y la mayoría de sus otros objetivos.

  • El desempleo en Bolivia se redujo casi a la mitad (del 7.7% al 4.4%) en 2008, y ha continuado aproximadamente en ese nivel hasta 2018.

  • En este último periodo, Bolivia ha mantenido la inversión en niveles muy altos en comparación al pasado, con una inversión promedio del 21.8% del PIB anualmente en los últimos cinco años (2014–2018).

  • La inversión pública ha aumentado junto al crecimiento de la economía boliviana, incluso durante períodos de condiciones comerciales desfavorables. Bolivia ha tenido la mayor inversión pública, como porcentaje del PIB, en la región.

  • A partir de 2010, el Banco Central de Bolivia ha aplicado una política monetaria poco convencional a través de un programa de flexibilización cuantitativa, a fin de comprar instrumentos financieros emitidos por empresas estatales y bonos del Gobierno. En diciembre de 2018, casi la mitad (44%) del balance del Banco Central se invirtió en activos nacionales (en comparación con el 12% en 2010).


El documento también señala que “quedan desafíos importantes” para diversificar el mercado y los productos de exportación de Bolivia, así como para reducir los déficits de la cuenta corriente y del sector público; sin embargo, también apunta a que la deuda pública de Bolivia es completamente sostenible.

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