Dean Baker
The Huffington Post México, 14 de enero, 2017

Truthout, 9 de enero, 2017

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Aunque la corrupción en los círculos altos del poder es difícilmente una historia novedosa en Estados Unidos, Donald Trump parece determinado a llevar esta práctica a nuevos niveles. Él, por supuesto, fija la ruta a seguir al negarse a seguir un añejo precedente en el que los presidentes ponen sus activos en un fideicomiso independiente para evitar cualquier posibilidad de que se beneficien personalmente de las políticas que sus administraciones lleven a cabo. Trump ha hecho lo opuesto, como lo evidencia el haber incluido a sus socios de negocios (es decir, sus hijos) en importantes reuniones con dignatarios extranjeros.

Por ello no sorprende que la falta de una preocupación por la ética en sus propios negocios haya salpicado sus elecciones para las principales carteras de su administración. Si bien por un lado su gabinete va a estar plagado de personas increíblemente ricas, quienes gracias a la propuesta de beneficios fiscales de Trump tendrán nuevos incentivos para robar, hay dos personajes que se roban la escena: Steven Mnuchin, a quien el presidente electo quiere como secretario del Tesoro, y Andrew Puzder, su nominado a la Secretaría del Trabajo.

Estos dos nominados fueron altos ejecutivos en importantes compañias que han incurrido en violaciones graves a la ley. Quizá ellos no supieron de esos ilícitos, pero como directores generales tenían la responsabilidad de asegurarse que sus compañías respeten la ley. Además, si ambos son aprobados, estarán en una posición desde la cual serán responsables de implementar las leyes que sus propias empresas rompieron.

En el caso de Mnuchin, OneWest Bank, que él cofundó y dirigió, habitualmente aceleraba los desalojos para confiscar casas cuyas hipotecas eran más caras que el precio de las propiedades en el mercado luego del colapso de la burbuja hipotecaria de 2006. En un artículo en The Intercept, David Dayen reporta un memo preparado por la oficina del procurador general de California que detalla los abusos del banco. El artículo refiere una serie de prácticas dudosas e ilegales que el banco emprendió para arrebatar las casas a los propietarios.

En cuanto a las prácticas dudosas, el memo menciona un caso en el que OneWest Bank ejecutó una hipoteca por la falta de 27 centavos en un pago. En cuanto a las ilegales, el memo documenta contratos hipotecarios antedatados. En varios casos, las fechas relacionadas eran anteriores a la fundación misma de OneWest Bank. Prácticas como estas podrían señalar un claro ejemplo de fraude. El equipo de la procuraduría estatal recomendó una demanda civil en contra del banco, pero la entonces procuradora general Kamala Harris (quien ahora es senadora), decidió no proseguir. Como titular del Tesoro, Mnuchin estaría supervisando una dependencia que tiene autoridad sobre el sistema bancario.

En cuanto a Puzder, sus conflictos con la ley son quizá menos escandalosos que los de Mnuchin, pero también tienen que ver con violaciones a las leyes que él tendría que aplicar en caso de que se apruebe su nombramiento. Puzder está a cargo de CKE Restaurants, la firma matriz de las cadenas de restaurantes de hamburguesas Hardee's y Carl's Jr Burger. De acuerdo con el Huffington Post, Hardee's tuvo que pagar 58 mil dólares en salarios atrasados a trabajadores a quienes se les negó el pago de tiempo extra que se les debía.

Una de las responsabilidades del Departamento del Trabajo es aplicar las leyes de salario y horas laborales, lo cual incluye garantizar que los empleados puedan solicitar los pagos que se les debe. Si bien es bueno tener al frente del Departamento del Trabajo a una persona que esté familiarizada con estas leyes, ser el blanco de una penalización por violarlas no es la mejor tarjeta de presentación. Esto detona la pregunta obvia de si acaso Puzder estará dispuesto a tomar con seriedad sus responsabilidades para proteger a los trabajadores o si más bien tendrá más empatía con los patrones que quieran evadir la ley, lo cual probablemente incluya a sus ex colegas.

Este es el tipo de conflictos de interés y prácticas cuestionables que deberían llamar considerablemente la atención de los medios a medida que Donald Trump se prepara para su toma de posesión. Desafortunadamente, estos temas han pasado de largo ante asuntos como los planes del Partido Republicano para revocar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (conocida como Obamacare) y para tirar la Oficina de Ética del Congreso. Si bien estos temas son relevantes, no deberían robar la atención que permita a Trump nominar a su gabinete a individuos cuyos conflictos de interés y prácticas pasadas pudieran clasificarlos como no calificados para sus puestos.

Sin embargo, los conflictos y las prácticas cuestionables en sus elecciones al gabinete palidecen en comparación con los planes de Trump de mantener su emporio de negocios al asumir la presidencia. Esto indica la increíble degradación de los estándares éticos si todo esto es tolerado. Todos los presidentes de ambos partidos en el medio siglo pasado ha puesto sus activos en un fideicomiso independiente al tomar posesión.

Si Donald Trump no está preparado para ceder su imperio, no debió de haberse postulado a la presidencia. Así de simple. (Pero tampoco es tan difícil que Trump evite los conflictos de interés, aún con sus extensos negocios). Si el Congreso le permite a Trump como presidente violar flagrantemente los estándares éticos que han regido por mucho tiempo, entonces no debiéramos de esperar algo mejor de los miembros de su gabinete, como Mnuchin y Puzder.


Dean Baker es especialista en macroeconomía y codirector del Center for Economic and Policy Research en Washington DC.