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Publicado originalmente en The Lancet Global Health, Volumen 13, 2025, por Francisco Rodríguez, Silvio Rendón y Mark Weisbrot bajo una licencia Creative Commons CC BY 4.0. Véase el artículo en el sitio web original.

Resumen

Antecedentes: Investigaciones previas han documentado una correlación entre la imposición de sanciones y el deterioro de las condiciones de salud en los países afectados. Sin embargo, la dirección de la causalidad en esta relación sigue siendo incierta. Hasta la fecha, ningún estudio ha examinado los efectos de las sanciones sobre las tasas de mortalidad según grupos de edad utilizando datos de panel comparativos entre países y métodos diseñados para abordar la identificación causal en datos observacionales.

Métodos: En este análisis de datos de panel a nivel internacional, analizamos el efecto de las sanciones sobre la salud utilizando una base de datos de panel que incluye tasas de mortalidad según grupos de edad y episodios de sanciones para 152 países entre 1971 y 2021. Aplicamos una variedad de métodos orientados a responder preguntas causales a partir de datos observacionales, entre ellos balanceo por entropía, causalidad de Granger, representaciones de estudios de eventos y variables instrumentales.

Resultados: Nuestros hallazgos mostraron una asociación causal significativa entre las sanciones y el aumento de la mortalidad. Observamos los efectos más pronunciados en las sanciones unilaterales, económicas y aquellas impuestas por Estados Unidos, mientras que no encontramos evidencia estadísticamente significativa de un efecto en las sanciones impuestas por la ONU. Los efectos sobre la mortalidad oscilaron entre 8,4 puntos logarítmicos (IC del 95%: 3,9–13,0) para niños menores de 5 años, y 2,4 puntos logarítmicos (IC del 95%: 0,9–4,0) para personas de entre 60 y 80 años. Estimamos que las sanciones unilaterales estuvieron asociadas con un saldo anual de 564.258 muertes (IC del 95%: 367.838–760.677), una cifra comparable a la carga de mortalidad mundial asociada a los conflictos armados.

Interpretación: Las sanciones tienen efectos adversos sustanciales sobre la salud pública, con un costo en vidas humanas comparable al de las guerras. Nuestros resultados subrayan la necesidad de replantear el uso de las sanciones como herramienta de política exterior, destacando la importancia de actuar con moderación en su aplicación y de considerar seriamente esfuerzos para reformar su diseño.

Financiamiento: Center for Economic and Policy Research.

Derechos de autor: © 2025 Los Autores. Publicado por Elsevier Ltd. Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia CC BY 4.0.

Investigación en contexto

Evidencia previa a este estudio

Identificamos 31 estudios cuantitativos que utilizan técnicas econométricas o de calibración para evaluar la relación entre las sanciones y distintos indicadores de desarrollo social y económico. La búsqueda se llevó a cabo entre el 12 de agosto y el 18 de octubre de 2022, utilizando Google, Google Scholar y JSTOR. Los términos de búsqueda combinaban referencias a metodologías cuantitativas (econometría y calibración), la variable explicativa de interés (sanciones económicas), y términos asociados al indicador de bienestar considerado (por ejemplo, esperanza de vida, mortalidad y salud). Cuatro estudios abordaban directamente el efecto de las sanciones sobre la mortalidad: uno examinó la mortalidad infantil en menores de cinco años, otro la esperanza de vida, uno el peso infantil y otro las tasas de infección y mortalidad por VIH. Ninguno de los estudios identificados examinó sistemáticamente los efectos de las sanciones sobre la mortalidad por grupos de edad utilizando datos comparativos entre países y métodos diseñados para abordar preguntas causales a partir de datos observacionales.

Aportes de este estudio

Este estudio ofrece las primeras estimaciones del efecto de las sanciones económicas sobre la mortalidad según grupos de edad, derivadas del uso de métodos diseñados para abordar la identificación causal en datos observacionales. Estos métodos nos permiten enfrentar preocupaciones sobre endogeneidad y factores de confusión que han limitado investigaciones previas, y estimar cuantitativamente el número de muertes asociadas con las sanciones a nivel global. Nuestros hallazgos revelan que las sanciones unilaterales y económicas —particularmente aquellas impuestas por Estados Unidos— generan aumentos sustanciales en la mortalidad, afectando de manera desproporcionada a niños menores de cinco años.

 

Implicaciones de toda la evidencia disponible

Las sanciones tienen efectos adversos sustanciales sobre las condiciones de salud en los países afectados, con impactos de magnitud comparable a los de los conflictos armados. Estos efectos son particularmente marcados en el caso de las sanciones unilaterales, económicas y las impuestas por Estados Unidos. A la luz de esta evidencia, los responsables de política deberían replantearse el uso de las sanciones como herramienta de política exterior y considerar iniciativas que restrinjan significativamente su aplicación y reformen su diseño, con el fin de reducir sus consecuencias humanitarias negativas.

Introducción

Las sanciones internacionales son restricciones a transacciones internacionales impuestas por gobiernos con el propósito de alcanzar objetivos de política exterior. La pregunta de si las sanciones afectan las condiciones de salud en los países destinatarios, y si estos impactos son lo suficientemente graves como para causar un número significativo de muertes, constituye uno de los temas más controversiales en el pensamiento contemporáneo sobre el uso de instrumentos económicos en la política exterior. Los debates en la década de 1990 sobre los efectos de las sanciones impuestas a Irak en la mortalidad infantil influyeron profundamente en las discusiones de política pública y fueron uno de los principales factores que impulsaron el rediseño posterior de las sanciones impuestas al gobierno de Saddam Hussein.1,2

Las sanciones pueden provocar una disminución en la cantidad y calidad de la provisión de servicios de salud pública, debido a la reducción de ingresos fiscales inducida por las propias sanciones;3 a la menor disponibilidad de importaciones esenciales como resultado de la caída en las divisas provenientes del comercio exterior, lo cual restringe el acceso a insumos médicos, alimentos y otros bienes cruciales;4 y a limitaciones impuestas a las organizaciones humanitarias, ya sea por barreras reales o percibidas, que dificultan su capacidad para operar de forma efectiva en los países sancionados.5 La preocupación por los efectos humanitarios de los regímenes de sanciones generales ha motivado múltiples iniciativas de reforma a lo largo del tiempo.6,7

A pesar de estos esfuerzos, el uso de las sanciones económicas ha crecido sustancialmente en las últimas décadas. De acuerdo con cálculos realizados a partir del Global Sanctions Database (GSDB), el 25% de todos los países estuvo sujeto a algún tipo de sanción por parte de Estados Unidos, la Unión Europea o las Naciones Unidas durante el período 2010–2022, en contraste con un promedio de apenas 8% en la década de 1960.8,9 Este aumento se ha visto impulsado por el crecimiento de sanciones que alegan como objetivo el fin de conflictos armados, la protección de los derechos humanos o la promoción de la democracia.10

Nuestro objetivo fue investigar el impacto de las sanciones sobre la mortalidad en los países afectados, utilizando una base de datos de panel de diversos países que incluye tasas de mortalidad por grupos de edad y eventos de sanciones en 152 países entre 1971 y 2021.

Métodos

Fuentes de datos

Nuestros indicadores de sanciones provienen del Global Sanctions Database (GSDB), el conjunto de datos global más completo y actualizado sobre sanciones compilado hasta la fecha. Nos centramos en las sanciones impuestas por tres países u organizaciones que, razonablemente, pueden tener efectos sustanciales: Estados Unidos, la Unión Europea y las Naciones Unidas. Esperamos que las sanciones europeas y estadounidenses tengan efectos significativos, dado el tamaño de sus economías y el hecho de que la mayor parte del comercio y las transacciones financieras mundiales se realizan utilizando el dólar estadounidense o el euro.11

Distinguimos entre sanciones económicas, que son aquellas que restringen el comercio o las transacciones financieras, y sanciones no económicas, que se refieren al comercio de armas, asistencia militar, restricciones de viaje u otras medidas. También diferenciamos entre las sanciones impuestas de manera unilateral por Estados Unidos o la Unión Europea, y aquellas impuestas de forma simultánea con un régimen multilateral de sanciones de la ONU sobre el mismo país objetivo.

Nuestras variables dependientes fueron las tasas de mortalidad para los siguientes grupos: recién nacidos (0–27 días), lactantes (0–1 año), menores de 5 años (en adelante, menores de cinco; 0–5 años), niños (5–9 años), adolescentes (10–14 años), adultos (15–60 años) y personas mayores (60–80 años). Las estimaciones para los tres primeros grupos son elaboradas por el Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil, a partir de registros vitales y estimaciones directas o indirectas basadas en encuestas por muestreo y censos. Las tasas de mortalidad de adultos son construidas por el Banco Mundial utilizando datos de la División de Población de la ONU (UNPD, por sus siglas en inglés) y de la Human Mortality Database. Las tasas de mortalidad para niños, adolescentes y personas mayores las construimos directamente a partir de las tasas específicas por edad publicadas por la UNPD. Combinamos las estimaciones de mortalidad adulta masculina y femenina de la base de datos World Development Indicators con la distribución poblacional por sexo de la UNPD para construir nuestra estimación de la tasa de mortalidad adulta.

Como medidas de desarrollo económico y modernización, utilizamos el logaritmo del ingreso per cápita ajustado por paridad del poder adquisitivo (PPA) según los datos de la Penn World Table, la razón de dependencia (proporción de dependientes respecto a la población en edad de trabajar), y la proporción de la población que vive en zonas rurales, construida por el Banco Mundial con datos de la UNPD. Usamos datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la UNESCO para construir un indicador de años esperados de escolarización femenina, definido como el número de años de educación que, en promedio, alcanzaría una mujer a lo largo de su vida, dado el patrón actual de matrícula escolar femenina por grupo etario. También utilizamos una medida de democracia del Proyecto Polity5, así como un indicador sobre si el país estaba involucrado en una guerra civil o internacional, proveniente del Departamento de Investigación sobre Paz y Conflictos de la Universidad de Uppsala y del Centro para el Estudio de Guerras Civiles del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo.

Regresiones con efectos fijos en datos de panel

Estimamos regresiones de efectos fijos en datos de panel, en las cuales las variables dependientes fueron las tasas de mortalidad específicas por edad, y las variables explicativas incluyeron un indicador de si el país estaba sujeto a sanciones internacionales, junto con un conjunto de controles que capturan las características demográficas, económicas e institucionales del país sancionado. Todas las regresiones incluyen efectos fijos por país y por año, los cuales capturan, respectivamente, el efecto de factores específicos de cada país que no varían en el tiempo —como la geografía, la cultura o la religión— y el efecto de factores que varían en el tiempo y afectan a todos los países, como los cambios en las tecnologías de salud. Nuestra especificación base fue, por tanto, la siguiente:

Donde   es el logaritmo natural de las tasas de mortalidad para el grupo etario k en el país i en el tiempo t, es un vector de indicadores de sanciones,  es un vector de variables de control, es un efecto específico del país, es un efecto específico del tiempo, y los subíndices i y t, así como el superíndice k, denotan respectivamente el país, el año y el subgrupo etario de cada observación. Dado que nuestros indicadores de sanciones  son variables dicotómicas, la especificación con efectos fijos bidireccionales (two-way fixed-effects, TWFE) utiliza información tanto del período de sanciones como de los períodos anterior y posterior a la imposición de sanciones para identificar sus efectos sobre la mortalidad.

Análisis de especificaciones anidadas

Nuestra especificación base estima los efectos de cada indicador de sanciones mediante regresiones separadas. Adicionalmente, presentamos un conjunto de especificaciones anidadas, en las cuales se incluyen varios indicadores de sanciones simultáneamente en una sola regresión, haciendo que sea un vector de longitud mayor que uno. Estos modelos anidados nos permiten evaluar el impacto de tipos específicos de sanciones, condicionado a la presencia de otros, y contribuyen a mitigar posibles sesgos por variables omitidas cuando distintos tipos de sanciones ejercen efectos sobre la variable dependiente. Así, los modelos permiten una evaluación más precisa de si ciertos tipos de sanciones tienen un mayor poder explicativo que otros en la determinación de los cambios en la mortalidad. Utilizamos este enfoque para analizar los efectos relativos de sanciones unilaterales frente a sanciones multilaterales impuestas por la ONU, sanciones económicas frente a no económicas, y sanciones impuestas por distintos países emisores.

Análisis econométricos

Aplicamos cuatro métodos econométricos principales para abordar la identificación causal en datos observacionales: balanceo por entropía12 (el uso de ponderaciones para replicar las características observables de los grupos de control en experimentos), representaciones de estudio de eventos (la evolución de los efectos posteriores a la intervención a lo largo del tiempo), pruebas de causalidad de Granger (el análisis de la precedencia temporal), y variables instrumentales (el uso de fuentes exógenas de variación como experimentos naturales). La Tabla 1 resume la especificación, los supuestos clave y las limitaciones de estos métodos.

Para las estimaciones bajo la especificación de estudio de eventos, calculamos estimaciones puntuales e intervalos de confianza del 95% a partir de la siguiente ecuación:

donde  una variable indicadora que toma el valor de 1 si el período t se encuentra dentro del intervalo de tres años previos a la imposición de sanciones, y  es una variable indicadora que toma el valor de 1 para el g-ésimo intervalo sucesivo de tres años posterior a la imposición de sanciones, siendo g=1 correspondiente a los años 1–3 después de las sanciones, g=2 a los años 4–6, y g=3 a los años 7 en adelante. Este análisis nos permite distinguir entre los efectos de corto, mediano y largo plazo de las sanciones sobre las tasas de mortalidad. Todas las demás variables se definen como en la ecuación (1).

Para las pruebas de causalidad de Granger, evaluamos por separado la significancia de rezagos, anticipaciones y efectos contemporáneos de la variable de tratamiento en las regresiones de panel. Este enfoque parte de la idea de que la precedencia temporal puede interpretarse como evidencia a favor de la causalidad, y que la ausencia de precedencia temporal puede interpretarse como evidencia en contra de la hipótesis de causalidad inversa.

Para el análisis con variables instrumentales, utilizamos un conjunto de medidas de similitud en las posturas de política exterior entre el país objetivo y los posibles países sancionadores como instrumentos para las sanciones unilaterales. Construimos estas medidas a partir de los índices de preferencias de política exterior desarrollados por Bailey, Strezhnev y Voeten,13 quienes utilizaron un modelo latente espacial ordinal dinámico aplicado a las votaciones de la Asamblea General de la ONU desde 1946 hasta 2022 para estimar puntos ideales específicos por país y por año que caracterizan las preferencias de política exterior de los miembros de la ONU. Concretamente, nuestro instrumento para las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea es la distancia absoluta entre los puntos ideales de cada país y los de los posibles países sancionadores. Nuestro enfoque de identificación se basa en la idea de que Estados Unidos y Europa tienen menos probabilidades de buscar imponer sanciones unilaterales a países cuyas posturas de política exterior son muy similares a las suyas. En otras palabras, es poco probable que estén dispuestos a sancionar a sus propios aliados; si lo hacen, será cuando haya surgido un alto nivel de consenso en que el país objetivo ha cometido una acción lo suficientemente grave como para merecer una condena multilateral, en cuyo caso las sanciones también serán impuestas por la ONU y, por definición, no serán unilaterales.

Tabla 1: Resumen de los métodos utilizados en este estudio

 

Estimaciones del número anual de muertes causadas por las sanciones

Utilizamos las estimaciones de los coeficientes del efecto de las sanciones globales, económicas y unilaterales sobre las tasas de mortalidad por grupo etario para calcular el número anual de muertes en el mundo asociado a la imposición de sanciones durante el período 1971–2021. Formalmente, sea  el número total de muertes observadas en el país i en el año t, y el número de muertes que dicho país habría experimentado en ausencia de sanciones. Entonces, el número total de muertes atribuibles a las sanciones a nivel mundial se expresa como:

Las Naciones Unidas proporcionan datos anuales por país y año sobre el total de muertes desde 1960, lo que nos permite calcular . Para estimar , combinamos nuestra estimación de tasas de mortalidad por grupos de edad —que incorporan el efecto estimado de las sanciones— con las estimaciones de población específica por edad de la ONU.

Rol de la fuente de financiamiento

En el momento en que se realizó la mayor parte de la investigación para este estudio, SR y FR eran investigadores visitantes en el Center for Economic and Policy Research (CEPR). Sin embargo, el manuscrito fue redactado y finalizado después de que concluyera su vínculo contractual con el CEPR. Esta institución no tuvo participación directa en la redacción del manuscrito ni en la decisión de someterlo a publicación.

Resultados

El indicador base de sanciones globales, ponderado mediante balanceo de entropía, mostró una asociación significativa con el aumento de la mortalidad a niveles convencionales para los siete grupos etarios (seis de ellos con un valor p < 0,01 y uno con p < 0,05; véase la tabla 2). Las sanciones económicas, unilaterales y unilaterales de tipo económico mostraron asociaciones significativas con el aumento de la mortalidad en al menos seis de los siete grupos de edad (la excepción fueron los adolescentes). Las sanciones no económicas y las sanciones no económicas unilaterales fueron significativas para cuatro subgrupos etarios, mientras que las sanciones relacionadas con armas lo fueron para dos subgrupos. En contraste, ninguno de los 14 coeficientes correspondientes a las sanciones de la ONU resultó estadísticamente significativo, y seis de ellos tienen un signo negativo.

Tabla 2: Estimaciones mediante balanceo de entropía (especificaciones no anidadas) de los efectos de las sanciones sobre la mortalidad por grupo de edad, según tipo de sanción

Los resultados de las especificaciones alternativas anidadas, en las que se incluyeron simultáneamente varios indicadores de sanciones como variables explicativas, se presentan en la tabla 3. La especificación 1 mostró que las sanciones unilaterales superan claramente a las sanciones de la ONU; cuando ambas se incluyen en la ecuación, las sanciones unilaterales son significativas para todos los grupos de edad, mientras que las sanciones de la ONU no lo son para ninguno, y en una especificación incluso tienen el signo contrario al esperado (negativo en lugar de positivo). Por su parte, la especificación 2 mostró que, aunque las sanciones económicas a veces tienen efectos más fuertes que las no económicas cuando ambas se incluyen en la ecuación, existe un grupo etario (60–80 años) en el que las sanciones no económicas tienen un efecto significativo, y otros dos en los que tienen efectos marginalmente significativos (valores p entre 0,05 y 0,10). Las especificaciones 3 a 5, a su vez, mostraron que las sanciones impuestas por EE. UU. parecen ser las principales responsables de los efectos adversos sobre la mortalidad. En la especificación 4, por ejemplo, las sanciones unilaterales de EE. UU. fueron significativas en seis grupos de edad, mientras que las sanciones unilaterales de la UE no fueron significativas en ninguno. Al incluir los seis indicadores de sanciones en las regresiones de la especificación 5 (sanciones unilaterales y económicas impuestas por EE. UU., la UE y la ONU), se continuó observando que las sanciones estadounidenses presentan los efectos más significativos. De manera similar, las sanciones no relacionadas con armas superan a las sanciones armamentistas cuando se incluyen conjuntamente (especificación 6).

Tabla 3: Estimaciones mediante balanceo de entropía (especificaciones anidadas) de los efectos de las sanciones sobre la mortalidad por grupo de edad, según especificación y tipo de sanción

En la figura se presentan los resultados obtenidos a partir de la especificación de estudio de eventos con datos de panel. La figura presenta los resultados para lactantes, niños menores de 5 años, adultos y personas mayores (los resultados para subgrupos de edad adicionales y para intervalos anuales se presentan en el apéndice, pp. 21–22). Estos resultados ilustran cómo los efectos de las sanciones sobre la mortalidad tienden a aumentar con el tiempo, siendo los episodios de sanciones más prolongados los que conllevan mayores pérdidas de vidas humanas. Por ejemplo, en el caso de la mortalidad infantil, las sanciones económicas provocaron un aumento de 5,9 puntos logarítmicos (IC del 95%: 1,6–10,2) en la mortalidad durante los primeros tres años posteriores a su adopción; de 8,3 puntos logarítmicos (3,3–13,3) entre los años 4 y 6, y de 10,0 puntos logarítmicos (3,2–16,9) a partir del séptimo año. En todos los casos, los efectos fueron estadísticamente indistinguibles de cero en el período previo a las sanciones, pero significativos en la mayoría o en todos los subperíodos posteriores, lo que es coherente con la hipótesis de un efecto causal que va de las sanciones a la mortalidad.

Los resultados de las pruebas de causalidad de Granger mostraron que los indicadores de tratamiento rezagados y contemporáneos se asociaron significativamente con la variable dependiente, mientras que los indicadores adelantados no lo hicieron (apéndice, p. 20).

Los resultados del uso de fuentes exógenas de variación (votaciones de la Asamblea General de la ONU sobre el uso de sanciones) como variables instrumentales para estimar los efectos causales de las sanciones generales, unilaterales y económicas se presentan en la tabla 4. Las tres medidas de sanciones mostraron coeficientes significativos con p < 0,05 para la mortalidad neonatal e infantil. Los índices de sanciones generales y económicas también mostraron efectos significativos sobre la mortalidad en menores de 5 años, mientras que las sanciones económicas también mostraron un efecto significativo sobre la mortalidad en personas mayores.

Presentamos los resultados de varias pruebas adicionales en el apéndice. Estas incluyen estimaciones TWFE sin ponderación (apéndice, pp. 6–8); especificaciones log-lineales, lineales y Poisson (pp. 12–16); estimaciones mediante sistemas de ecuaciones (pp. 17–18); efectos diferenciados por género y tiempo (pp. 22–23, 31–32); métodos escalonados de imputación (pp. 23–24); estimación de efectos directos e indirectos (pp. 24–25); pruebas de robustez con controles alternativos (pp. 25–26); eliminación de valores atípicos y rezago de variables independientes (pp. 26–29); uso de indicadores alternativos de sanciones (pp. 29–31); uso de medidas alternativas de mortalidad infantil y adolescente (pp. 31–32); términos de interacción no lineales (pp. 32–33); sanciones armamentistas (pp. 41–42); medidas de grado de severidad de las sanciones (pp. 42–45); y mortalidad bruta (pp. 45–47).

Tabla 4: Estimaciones en segunda etapa mediante variables instrumentales de los efectos de las sanciones sobre la mortalidad por grupo de edad, según tipo de sanción

Estimamos el número anual de muertes causadas por cada tipo de sanción en el período 2010–2021 (tabla 5). Presentamos estimaciones de muertes derivadas de los coeficientes de la especificación TWFE no anidada (tabla 2) para tres variables de sanciones: globales, económicas y unilaterales (las estimaciones obtenidas a través de diversas especificaciones alternativas se presentan en el apéndice, pp. 38–39).

Estimamos que las sanciones unilaterales durante este período causaron 564.258 muertes anuales (IC del 95%: 367.838–760.677). Esta estimación corresponde a un incremento anual de muertes equivalente al 0,02% de la población (IC del 95%: 0,01–0,03), lo que representa el 3,6% (2,3–4,8) del total de muertes observadas en los países sancionados. Esta cifra es superior al promedio anual de muertes relacionadas con conflictos armados durante el mismo período (106.000 muertes por año) y comparable con algunas estimaciones del número total de muertes causadas por guerras, incluyendo víctimas civiles (alrededor de medio millón de muertes por año).14

También estimamos la evolución de las muertes causadas por sanciones globales según segmento de edad a lo largo del tiempo (apéndice, p. 37). La mayor incidencia de sanciones globales se observó en niños menores de 1 año, seguidos por personas entre 60 y 80 años. En conjunto, las muertes de niños menores de 5 años representaron el 51% del total de muertes atribuibles a sanciones durante el período 1970–2021. Cabe destacar que la mayoría de las muertes (77% en ese mismo período) ocurrieron en los grupos de edad de 0 a 15 años y de 60 a 80 años, lo que indica que los efectos más severos en términos de mortalidad recaen sobre grupos tradicionalmente fuera de la fuerza laboral. Con el tiempo, las muertes atribuibles a sanciones en los grupos etarios más jóvenes han disminuido, mientras que en los grupos de mayor edad han aumentado.

Tabla 5: Muertes anuales causadas por diferentes sanciones según rango de edad, 2012–2021

Discusión

Nuestro estudio encontró un efecto adverso significativo de las sanciones económicas y unilaterales sobre las tasas de mortalidad en los países objetivo. Estos resultados son coherentes con investigaciones previas que también han documentado efectos negativos significativos de las sanciones sobre diversos indicadores de condiciones de vida en los países sancionados, incluyendo el crecimiento económico y los resultados en salud.

Nuestra contribución avanza la investigación existente en varias dimensiones. En primer lugar, el uso de técnicas de emparejamiento (matching), variables instrumentales, estudios de eventos y causalidad de Granger proporciona un marco para identificar una relación causal entre sanciones y mortalidad con mayor solidez que los hallazgos principalmente correlacionales de estudios anteriores. En segundo lugar, identificamos directamente el efecto de los regímenes de sanciones sobre las tasas de mortalidad de diferentes subpoblaciones, yendo más allá de las medidas agregadas utilizadas previamente. En tercer lugar, logramos distinguir los efectos de distintos tipos de sanciones, incluidas aquellas impuestas en el marco de esfuerzos multilaterales, las impuestas de forma unilateral, y las que afectan directamente las condiciones económicas.

Gibson y colegas15 hallaron que las suspensiones de ayuda causaron aumentos significativos en la mortalidad materna e infantil. Nuestro estudio se enfoca en un fenómeno distinto: la imposición de restricciones a las interacciones económicas entre nacionales de dos países con el objetivo de lograr fines de política exterior. Aunque las suspensiones de ayuda suelen considerarse un instrumento de coerción económica, no están incluidas en la definición operativa de sanciones que utilizamos para nuestro análisis.

Figura: Representaciones de estudios de eventos sobre el efecto de las sanciones en la mortalidad, grupos de edad seleccionados

La figura representa gráficos de eventos con estimaciones de la ecuación (2). Las bandas de confianza corresponden a intervalos de confianza del 95% construidos utilizando errores estándar agrupados por país. Las observaciones están ponderadas mediante pesos obtenidos por balanceo de entropía, aplicados al indicador de sanciones cuya intervención se está estimando. Las líneas verticales discontinuas indican el período de referencia (t = 0), que marca el inicio del episodio de sanciones.

Estos hallazgos plantean una pregunta importante para el debate sobre políticas públicas: ¿qué papel, si alguno, deberían tener las sanciones económicas y unilaterales en la política exterior de los países u organizaciones que las imponen? Esta pregunta resulta especialmente pertinente dado el notable aumento en el uso de este tipo de sanciones a lo largo del tiempo. Por ejemplo, la proporción de la economía mundial sujeta a sanciones unilaterales ha pasado del 5,4% en la década de 1960 al 24,7% en el período 2010–2022.

La forma en que uno evalúe normativamente los efectos de las sanciones depende del marco ético que se utilice.16,17 Nuestros resultados contribuyen a este importante debate al proporcionar una evaluación cuantitativa de las pérdidas humanas derivadas de la imposición de sanciones. Desde una perspectiva basada en los derechos, la evidencia de que las sanciones provocan muertes debería bastar para abogar por su suspensión. Desde una perspectiva consecuencialista, esta evidencia debería considerarse junto con la información disponible sobre la eficacia de las sanciones en alcanzar sus objetivos declarados.

Nuestra evidencia también contribuye al debate más amplio sobre los esfuerzos por rediseñar las sanciones con el fin de mitigar o eliminar sus consecuencias humanas adversas.6,18,19 Un hallazgo potencialmente relevante para las discusiones sobre reforma de las sanciones es nuestro resultado de que, si bien las sanciones unilaterales y económicas se asocian de manera positiva con aumentos en la mortalidad, las sanciones impuestas por la ONU no muestran dicha asociación. Una posible interpretación de este hallazgo es que esta diferencia se deba al mayor escrutinio público al que están sujetas las decisiones de la ONU, un organismo deliberativo en el que participan también los países objetivo.20 No obstante, es importante interpretar este resultado con cautela. En muchas de nuestras estimaciones, los coeficientes de las sanciones de la ONU son positivos, aunque no estadísticamente significativos. Por lo tanto, aunque la evidencia no permite rechazar la hipótesis de que las sanciones de la ONU no tienen efecto sobre la mortalidad, tampoco permite descartar la hipótesis alternativa de que sí tienen un efecto adverso cuantitativamente significativo.

Existen diversas razones por las cuales se podría esperar que los efectos de las sanciones de la ONU sean más difíciles de identificar en los datos transnacionales. Una de ellas es que las sanciones unilaterales impuestas por EE. UU. o la UE podrían estar diseñadas de manera que produzcan un mayor impacto negativo sobre las poblaciones objetivo. La mayoría—aunque no todas—de las sanciones de la ONU en décadas recientes han sido formuladas con el objetivo explícito de minimizar su impacto en la población civil, aunque sigue existiendo debate sobre si realmente han logrado ese objetivo.21 En cambio, las sanciones de EE. UU., con menor frecuencia las de Europa, a menudo buscan crear condiciones propicias para el cambio de régimen o modificaciones en el comportamiento político, reconociéndose en algunos casos por parte de los responsables de políticas que el deterioro de las condiciones de vida en los países objetivo forma parte del mecanismo previsto para alcanzar dichos fines.22,23

UU.—y en menor medida Europa—también dispone de mecanismos importantes que amplifican los efectos económicos y humanos de las sanciones, entre ellos el uso generalizado del dólar estadounidense y del euro en las transacciones bancarias internacionales y como monedas de reserva global,24 así como la aplicación extraterritorial de sanciones, especialmente por parte de EE. UU.25,26

Las limitaciones de este estudio son las propias del uso de datos no experimentales para evaluar intervenciones de política pública. En la tabla 1 resumimos las limitaciones específicas de cada uno de nuestros métodos, que incluyen posibles sesgos y falta de consistencia bajo variables de confusión no observadas, debilidad de los instrumentos o violaciones del supuesto de exclusión, y efectos anticipatorios en métodos que se basan en la variación temporal. Nuestros instrumentos son plausiblemente exógenos con respecto a la determinación de las sanciones unilaterales y, a la vez, plausiblemente no correlacionados con determinantes no relacionados con sanciones de la mortalidad. No existe un canal claro de causalidad por el cual las posiciones de política exterior de un país afecten directamente sus condiciones de salud internas. Si bien es posible que una postura internacional esté correlacionada con decisiones de política pública internas deficientes que también incrementen la mortalidad, nuestras estimaciones del coeficiente de sanciones se mantienen significativas en la mayoría de las especificaciones al controlar por medidas de política comercial y macroeconómica (apéndice, pp. 25–26). Nuestros instrumentos también presentan un fuerte poder explicativo en las regresiones de primera etapa, con estadísticas de prueba que superan ampliamente los valores críticos para los tests de subidentificación y de instrumentos débiles (apéndice, p. 10).

La naturaleza de las intervenciones mediante sanciones ha variado con el tiempo, y el reciente aumento en su intensidad subraya que los criterios para su adopción pueden ser sustancialmente distintos en el presente y futuro próximo con respecto a décadas anteriores. Estos cambios estructurales en las motivaciones e intenciones de las políticas pueden plantear un desafío para la validez externa de nuestros resultados al hacer inferencias sobre intervenciones actuales o futuras.

Woodrow Wilson27 describió las sanciones como “algo más tremendo que la guerra”. Nuestra evidencia sugiere que tenía razón. En la última década, estimamos que las sanciones unilaterales causaron alrededor de 560.000 muertes anuales en todo el mundo. Es difícil pensar en otras intervenciones de política pública con efectos tan adversos sobre la vida humana que sigan utilizándose de forma tan extendida.

Contribuciones

FR contribuyó al manuscrito en aspectos como la conceptualización, recopilación de datos, análisis formal, investigación, metodología, supervisión, validación, visualización y redacción, tanto del borrador original como de la revisión y edición. MW contribuyó a la conceptualización del estudio, así como a la redacción, revisión y edición. SR participó en la redacción del borrador original, revisión y edición, así como en la recopilación de datos, análisis formal y metodología. Tanto SR como FR accedieron y verificaron directamente los datos subyacentes presentados en el manuscrito. Todos los autores tuvieron acceso completo a todos los datos del estudio y asumen la responsabilidad de enviar el manuscrito para su publicación.

Declaración de intereses

FR es propietario de VenAnalytics, una consultora con fines de lucro, director de Oil for Venezuela, una organización sin fines de lucro, y perito experto en litigios relacionados con Venezuela. SR y FR recibieron apoyo financiero del Center for Economic and Policy Research (CEPR) durante la fase de investigación.

Disponibilidad de datos

Este estudio se basa exclusivamente en datos de acceso público, citados en el artículo. Para facilitar investigaciones futuras, se ha depositado en el repositorio de Harvard Dataverse un conjunto de datos compilado que incluye tasas de mortalidad por edad, indicadores de sanciones y otras covariables utilizadas en el análisis. El conjunto de datos está disponible en: https://dataverse.harvard.edu/dataset.xhtml?persistentId=doi:10.7910/DVN/ZJSHU4.

Agradecimientos

Agradecemos a Esfandyar Batmanghelidj, Joy Gordon, Morteza Ghomi, Nicolás Idrobo, Dorothy Kronick, George Lopez, Alex Main, Matthias Neuenkirch, Jeffrey Sachs y a los participantes del seminario en la Universidad de Denver por sus comentarios y sugerencias, así como a Giancarlo Bravo, Luisa García, Paola Jaimes Santamaría y Joe Sammut por su excelente asistencia en investigación. Esta investigación fue apoyada por el CEPR, donde Rendón y Rodríguez fueron investigadores visitantes durante el verano de 2023. Las opiniones expresadas en este artículo son personales y no representan necesariamente las de nuestros empleadores ni las de ninguna otra institución. Todos los errores son de nuestra exclusiva responsabilidad.

Referencias

  1. Zaidi S, Fawzi M. Health of Baghdad’s children. Lancet 1995; 346: 1485
  2. Dyson T, Cetorelli V. Changing views on child mortality and economic sanctions in Iraq: a history of lies, damned lies and statistics. BMJ Global Health 2017; 2: e000311.
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