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El 30 de noviembre, los hondureños acudirán a las urnas para elegir un nuevo presidente y congreso. Los tres candidatos principales a la presidencia son Rixi Moncada, del partido LIBRE y exministra de Finanzas y Defensa durante el gobierno actual de Xiomara Castro; Salvador Nasralla, del Partido Liberal, quien se desempeñó como vicepresidente durante la primera mitad del gobierno de Castro hasta que renunció y pasó a la oposición; y Nasry Asfura, un exalcalde de Tegucigalpa que se postula como representante del Partido Nacional al que perteneció el expresidente Juan Orlando Hernández. 

El triunfo de Castro en 2021 con el partido LIBRE puso fin a más de una década de gobiernos de derecha impulsados por el golpe militar de 2009 que derrocó al esposo de Castro, Manuel Zelaya. Hernández, a quien ella reemplazó, está encarcelado en Estados Unidos por narcotráfico. 

Tal como CEPR ha demostrado previamente, el golpe de Estado revirtió el progreso marginal alcanzado durante el gobierno de Zelaya en cuanto a indicadores sociales, ya que la inequidad, la pobreza, el desempleo y el gasto social empeoraron inicialmente durante los gobiernos del Partido Nacional. En 2019, los niveles de pobreza permanecían igual que 10 años antes, cuando ocurrió el golpe.

La pandemia de COVID golpeó especialmente fuerte a Honduras en 2020, contrayendo la economía en más de un 10 por ciento y elevando los índices de pobreza por encima del 70 por ciento. Dos huracanes de gran magnitud exacerbaron las dificultades del país. Las circunstancias continuaron muy complicadas para Castro, quien junto al partido LIBRE asumió el poder a comienzos de 2022, mientras intentaban recuperarse de  12 años de gobiernos marcados por corrupción endémica, fraude e interferencia electoral , conflictividad social, y una violenta represión estatal.

Este informe examinará los resultados y las políticas adoptadas durante el gobierno de Castro en el contexto de las elecciones venideras. Aunque el avance general ha sido lento, hay indicadores de que algunos de los cambios estructurales impulsados por LIBRE comienzano a mostrar resultados. La pobreza ha regresado a niveles prepandémicos, la desigualdad mantiene su tendencia descendente, el subempleo se encuentra en su punto más bajo en una década, tanto la inversión pública como privada han alcanzado nuevos máximos y el país se encuentra en una posición económica más sustentable, con una baja deuda pública externa.

Sin embargo, Honduras sigue siendo el país más pobre de América Central, y el crecimiento per cápita del PIB continúa rezagado respecto a sus pares regionales, lo que subraya los retos a los que se enfrentará la nueva administración.

Crecimiento económico

Honduras reportó un crecimiento real del 3,6 por ciento del PIB (ajustado por la inflación) en 2024, con reservas internacionales fortalecidas y un sector exportador en recuperación. Se prevé que mantenga la tasa de crecimiento del 3,5 por ciento en 2025. 

En cuanto al PIB per cápita, Honduras promedió un crecimiento real anual del 2,0 por ciento durante el periodo prepandémico 2016–2019, levemente superior a sus vecinos Guatemala y Costa Rica pero menor que El Salvador, como muestra el gráfico 1. La pandemia del COVID resultó en una brusca contracción de −10,5 por ciento, la mayor entre sus pares. 

El crecimiento real del PIB per cápita en Honduras es mayor en 2025 que en la era prepandémica, y su crecimiento promedió un 2,0 por ciento anual entre 2022 y 2025, poco menos que sus vecinos pero casi idéntico a los últimos años del gobierno de Hernández.

Con una economía basada principalmente en la actividad agrícola y textil, Honduras permanece vulnerable a choques externos, incluyendo los impactos climáticos, condiciones comerciales inciertas originadas por la política arancelaria de Estados Unidos, y la volatilidad en los precios de las materias primas.

Gráfico 1

Fuente: Fondo Monetario Internacional, base de datos de Perspectivas Económicas Mundiales

Pobreza

La atención a las persistentes tasas elevadas de pobreza en Honduras continuará siendo un reto importante para la nueva administración. 

Entre 2014 y 2019, los niveles de pobreza cambiaron levemente en Honduras, con la tasa de pobreza descendiendo del 62,8 por ciento al 59,3 por ciento, tal como muestra el gráfico 2.1 Si bien la pobreza extrema cayó desde cerca del 40 por ciento al 36,7 por ciento durante ese periodo, la pandemia del COVID provocó un brusco repunte y se ubicó en el 53,7 por ciento en 2021 y los índices totales de pobreza se elevaron por encima del 70 por ciento. 

Durante los tres años del gobierno de LIBRE, la tasa de pobreza se ha reducido en un 15 por ciento. Sin embargo, permanece por encima del nivel previo a la pandemia. Iniciativas públicas recientes, incluyendo inversiones en salud pública y subsidios energéticos para hogares vulnerables, buscan impulsar el desarrollo y la reducción de la pobreza.

El gobierno del partido LIBRE también lanzó una serie de programas sociales, tales como Red Solidaria, un programa de transferencias condicionadas de efectivo dirigido a atender la pobreza extrema. Se prevé que finalice la realización de un censo de pobreza urbana para que se puedan liberar fondos adicionales que amplíen el programa. 

Gráfico 2

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Universidad Nacional de Honduras (UNAH). El gobierno hondureño no dispone de estadísticas sobre pobreza en 2020 y 2022; estos son estimados de UNAH.

Ingreso y desigualdad de los ingresos

El promedio del salario mínimo real al mes en Honduras, ilustrado en el gráfico 3, aumentó sustancialmente durante el gobierno de Castro y creció aproximadamente un 12 por ciento entre 2022 y 2025, tras haberse estancado durante la pandemia del COVID.2 En promedio, el salario mínimo real creció a una tasa anual del 2,8 por ciento entre 2022 y 2025, superando al ritmo alcanzado por el último gobierno de Hernández entre 2018 y 2021, durante el cual el crecimiento anual del salario mínimo promedió un 2 por ciento.3 Al mirar solamente los últimos tres años, el promedio del salario mínimo real aumentó en más del 4 por ciento anual, el doble del ritmo alcanzado durante el gobierno previo.4 

Gráfico 3

Fuente: Gobierno de Honduras, Secretaría de Trabajo y Seguridad Social,5 y cálculos de los autores.

La desigualdad de ingresos permanece alta en Honduras, ya que la mitad de todos  los ingresos fue al 20 por ciento más acaudalado de la población en 2024, mientras que solamente un 3,7 por ciento fue al 20 por ciento más pobre.6 Como muestra el gráfico 4, la desigualdad ha mantenido un descenso sostenido durante la última década. El ingreso percibido por la población más acaudalada cayó del 54,5 por ciento en 2014 al 50 por ciento en 2024, mientras que el de la población más pobre permaneció relativamente igual, entre el 3,2 y el 3,7 por ciento. Al mirar los últimos 20 años, el progreso es más tangible, ya que el 20 por ciento más pobre de la población casi duplicó su participación en el ingreso desde el 1,9 por ciento en 2005, aunque la mayor parte de ese cambio tuvo lugar antes del golpe del 2009.

Gráfico 4

Fuente:  Banco Mundial, Indicadores del Banco Mundial.

Desempleo

Las tasas de desempleo en Honduras han disminuido desde 2021, como muestra el gráfico 5. El estado del empleo se mide con la tasa oficial de desempleo y empleo precario, la cual se define como el trabajo con horas insuficientes o remuneración insuficiente. La suma de ambos indicadores describe una “tasa de subempleo” total. Si bien la tasa de desempleo es relativamente baja, el empleo precario es sustancial principalmente entre la fuerza laboral informal hondureña.

El empleo precario aumentó durante el periodo posterior al golpe, al oscilar entre el 40 y el 54 por ciento durante 2009–2014 y al exceder el 55 por ciento cada año entre 2015 y 2019. El subempleo total se disparó durante el shock del COVID, y alcanzó el 82 por ciento en 2020. Entre 2021 y 2024, cayó a cerca del 49 por ciento, la tasa más baja de la última década. Esto puede atribuirse a las mejoras tanto en el ingreso como en las horas trabajadas. Honduras también ha experimentado avances importantes en el empleo de mujeres, ya que la tasa total de desempleo de mujeres alcanzó en 2023 su punto más bajo en una década.

Gráfico 5

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE), Encuesta Permanente de Hogares y Propósitos Múltiples.

Inversión pública y privada 

Durante el gobierno de Castro, el sector público ha asumido un papel más activo en la economía. En 2023 y 2024, el gasto del sector público tuvo una contribución mayor en el crecimiento del PIB que en cualquier año de los 12 que gobernó el Partido Nacional, con la excepción de 2021, cuando el incremento del gasto público reflejó la tardía respuesta gubernamental a la pandemia y el exceso típico de periodos preelectorales.

Esa tendencia se reflejó en las inversiones. Las inversiones del sector público, consideradas como formación bruta de capital fijo, ha sido tradicionalmente muy baja en Honduras, y promedió un 2,7 por ciento del PIB entre 2010 y 2021. Tras una reducción inicial en 2022, el gobierno del partido LIBRE incrementó la formación bruta de capital fijo al 3,2 por ciento del PIB en 2023 y mantuvo un nivel similar el año pasado, como muestra el gráfico 6. El Fondo Monetario Internacional proyecta un incremento modesto en el gasto público durante 2025. 

Cuatro años de gobierno del partido LIBRE, sin embargo, no han superado la inversión del sector privado. En 2024, la formación bruta de capital fijo del sector privado fue mayor a la de todos los años desde el golpe del 2009, excepto uno. La inversión directa extranjera fue superior en 2023 y 2024 que durante los últimos cuatro años del gobierno de Hernández. 

En 2023, el gobierno hondureño revocó la llamada ley ZEDE que había permitido la formación de controversiales zonas económicas semi-autónomas como Honduras Prospera y que luego el máximo tribunal de la nación consideró inconstitucional. Al reclamar más de 10 mil millones de dólares en perjuicios, inversionistas principalmente estadounidenses agrupados en Prospera llevaron al Estado hondureño a arbitraje internacional. El mes pasado, el reclamo se redujo a 1.600 millones de dólares. El año pasado, el gobierno hondureño se retiró del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial, un organismo  de arbitraje de disputas entre Estados e inversionistas, y de demandas controversiales en las que las empresas privadas llevan a gobiernos soberanos ante tribunales por presuntas violaciones contractuales.

Gráfico 6

Fuente: Banco Central de Honduras y cálculos de los autores.

Remesas

Como muestra el gráfico 7, la economía hondureña continúa muy dependiente de las remesas, que representaron más del 25 por ciento del PIB en 2024, más que sus vecinos. La contribución relativa de las remesas a esas economías centroamericanas aumentó sustancialmente antes y durante la pandemia del COVID en cada país, excepto Costa Rica. El ingreso vía remesas alcanzó su punto máximo en Honduras en 2022 al representar el 27 por ciento del PIB. Desde 2023, el porcentaje del PIB correspondiente a las remesas comenzó a descender gradualmente, aunque el FMI reportó un repunte al inicio de 2025. El volumen de las remesas, el cual proviene principalmente de Estados Unidos, dependerá en parte de la aplicación de las leyes migratorias en ese país.

Gráfico 7

Fuente: Banco Mundial, Indicadores del Banco Mundial

Deuda pública externa

Durante el periodo que siguió a la Crisis Financiera Global de 2008, Honduras gradualmente aumentó su deuda pública externa, al igual que muchas naciones en desarrollo que aprovecharon préstamos en condiciones favorables. Durante el shock por la pandemia del COVID, la deuda externa pública de Honduras saltó desde cerca del 31 por ciento del PIB en 2019 al 39 por ciento del PIB en 2020, como lo ilustra el gráfico 8.  

Un crecimiento económico estable post-pandemia y una estabilidad fiscal disminuyeron la deuda pública externa a casi 27,6 por ciento del PIB en 2023, la estadística más reciente de este rubro. Los pagos por interés disminuyeron y luego aumentaron de nuevo, reflejando probablemente el incremento de las tasas en el ámbito global, impulsado por la Reserva Federal de Estados Unidos desde 2022. Si bien los riesgos relacionados a la deuda soberana han aumentado en el planeta, Honduras continúa con un riesgo bajo de volatilidad relacionada a la deuda externa, según el FMI. 

Gráfico 8

Fuente: Cálculos de los autores con la base de datos de las Perspectivas Económicas Mundiales del Fondo Monetario Internacional, y las estadísticas de deuda internacional del Banco Mundial.

Conclusión

El gobierno de Castro representó una ruptura clara respecto a los más de 10 años que el Partido Nacional mantuvo el poder, con un énfasis renovado en inversiones del sector público y un aumento del gasto social. No obstante, el ingreso per cápita permanece rezagado detrás de países en la región, mientras que la pobreza y la desigualdad continúan muy elevados.

Pese a narrativas populares que presentan a LIBRE como un partido irresponsable en el ámbito fiscal y contrario a los negocios, el gobierno de Castro ha mantenido un programa con el FMI y recibió elogios del FMI por su prudente manejo fiscal. La formación bruta de capital fijo, tanto pública como privada, y la inversión extranjera directa han aumentado durante el gobierno actual.

Catalizar el crecimiento a través de inversiones estratégicas y abordar las persistentes desigualdades sociales seguirán siendo retos principales para la próxima administración. Sin embargo, quien alcance el cargo estará en una mejor posición para hacerlo que cuando Castro reemplazó a Hernández en 2022.


Endnotes

  1. Honduras define la pobreza como aquellos hogares donde el ingreso es menor al costo de la canasta básica, la cual incluye provisiones básicas y rubros como vivienda, educación, salud y transporte. La pobreza extrema es una medida de los hogares que tienen un ingreso per cápita menor al costo de la canasta básica de alimentos.
  2. El salario mínimo promedio toma en cuenta las diferencias regionales y sectoriales del salario mínimo en Honduras.
  3. Actualmente, el salario mínimo equivale a unos $530 dólares al mes.
  4. Al comienzo del primer año de Castro en el poder, el salario mínimo se incrementó en términos nominales pero disminuyó en términos reales. Durante los últimos tres años, el promedio del salario mínimo real ha experimentado un crecimiento bastante mayor.
  5.  Estadísticas sobre el salario mínimo se publicaron separadamente cada año. Para años previos, vea 2024, 2023, 2022, 2021, 2020, 2019, 2018, 2017, 2016 y 2015.
  6. No hay estadísticas desde 2020 a 2022.