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Congresistas estadounidenses piden que se investigue el papel de la OEA en la destrucción de la democracia boliviana


09/08/2020 12:00am

Contact: Dan Beeton, Mail_Outline

Washington DC ― Los congresistas de los Estados Unidos, Jan Schakowsky y Jesús “Chuy” García (ambos del Partido Demócrata y del estado de Illinois), solicitaron hoy una investigación sobre el papel que desempeñó la Organización de Estados Americanos (OEA) en la deslegitimación de las elecciones de Bolivia en 2019. En un artículo de opinión publicado en The Hill, Schakowsky y García apuntan a la declaración de la OEA del 21 de octubre, realizada sin evidencias, de que había habido “un cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares”. Esta afirmación, así como otras declaraciones similares realizadas posteriormente por la OEA, han sido desacreditadas por The New York Times, por numerosos estudios académicos, y por varios informes del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR, por sus siglas en inglés).

“Desde el día posterior a la votación, la OEA ha ayudado a dirigir una narrativa falaz de que el presidente en funciones, Evo Morales, y su partido, ‘manipularon’ o ‘robaron’ las elecciones”, escribieron Schakowsky y García.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, manifestó públicamente que creía que se trataba de una elección fraudulenta. También afirmó repetidamente, y sin pruebas, que las elecciones fueron “robadas”. Almagro, en su intento de ser reelecto como secretario general, parecía estar congraciándose con los gobiernos de derecha de la región, inclusive con el Gobierno de Trump. Y, de hecho, recibió un nuevo mandato de 5 años en marzo.

Schakowsky y García suscribieron y citaron la conclusión del The New York Times de que las acusaciones de la OEA “‘provocaron una serie de eventos que cambió la historia de la nación sudamericana’” y ayudaron a “‘sacar a Morales del poder con apoyo militar semanas después’”.

En el artículo también se señala que Schakowsky y García, junto con otros miembros del Congreso, habían enviado una carta a la OEA “con preguntas elementales acerca de sus declaraciones y hallazgos sobre las elecciones en Bolivia”. Más de nueve meses después, esas preguntas no han sido contestadas.

La OEA, junto con la oposición boliviana, afirmó que la elección fue fraudulenta porque la ventaja de Morales aumentó después de una interrupción en el recuento de votos preliminar (no oficial). Pero según varios estudios, así como una declaración de 133 economistas y estadísticos citados en el artículo de Shakowsky y García, la ventaja de Morales aumentó simplemente porque las áreas que informaron sus votos al final tenían residentes que apoyaban más a Morales y a su partido que las áreas que informaron sus votos anteriormente.

Una de las preguntas de los congresistas que la OEA se negó a responder fue la siguiente:

En sus comunicados de prensa e informes desde la celebración de las elecciones, la MOE [Misión de Observación Electoral de la OEA] no menciona la posibilidad de que los recintos electorales que informaron posteriormente contuvieran votantes que en promedio fueran más propensos a votar por Morales que en los recintos que informaron en la primera tanda. ¿No son tales diferencias de ubicación entre los informes tempranos y posteriores bastante comunes en las elecciones?, ¿la MOE no debería haber examinado y mencionado esta posibilidad?

En julio hubo sesiones informativas del Congreso de EEUU con altos funcionarios de la OEA. Estos funcionarios no pudieron responder las preguntas básicas que fueron planteadas por los miembros del Congreso en noviembre.

El Congreso de los Estados Unidos “debería investigar el papel de la OEA en Bolivia durante el año pasado y asegurarse de que el dinero de los contribuyentes no asista al derrocamiento de gobiernos elegidos democráticamente, conflictos civiles o violaciones de derechos humanos”, escribieron Schakowsky y García.

Schakowsky forma parte del liderazgo de la Cámara Baja del Congreso y es miembro del Comité de Presupuesto de la Cámara Baja. La OEA recibe aproximadamente el 60% de su presupuesto del gobierno estadounidense.

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