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La mayoría de los países de bajos y medianos ingresos no pueden responder adecuadamente a la crisis climática debido a la carga de la deuda, según un nuevo informe


November 03, 2023

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Se necesita una “respuesta más ambiciosa” de parte de la comunidad y las instituciones financieras internacionales, advierte un informe

Washington, DC – Un nuevo informe del Centro de Investigación en Economía y Política muestra cómo la creciente deuda externa está obstaculizando la capacidad de los países de bajos y medianos ingresos para responder a la crisis climática, aun cuando los desastres climáticos afectan cada vez más a estos mismos países. El informe advierte que esto está perpetuando un “círculo vicioso” de mayor deuda y vulnerabilidad constante al cambio climático que impide que estas naciones avancen hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

El informe, “La creciente carga de la deuda en los países del Sur Global: Un obstáculo para los objetivos climáticos y de desarrollo”, de Ivana Vasic-Lalovic, Lara Merling y Aileen Wu, examina lo que muchos economistas y expertos ven como una inminente “crisis de deuda” externa y cómo la falta de capacidad de estos países para reducir su carga de la deuda está limitando su capacidad para responder a otras crisis, incluyendo la crisis climática.

“La mayor parte del mundo está atravesando lo que muchos han denominado una ‘policrisis’, enfrentando altos niveles de deuda externa, combinados con crisis entrelazadas de inseguridad alimentaria, precios fluctuantes de la energía, impactos de la guerra y, por supuesto, la crisis climática”, dijo la coautora del informe Ivana Vasic Lalovic. “Sin embargo, los países se ven limitados en lo que pueden hacer para responder a la crisis climática cuando se ven obligados a desviar gran parte de sus recursos hacia el servicio de sus deudas”.

“Hasta ahora, la respuesta de la comunidad financiera internacional ha sido inadecuada para ayudar a los países a romper este círculo vicioso”, afirma el informe. “Se necesita con urgencia una respuesta más ambiciosa, que combine una actualización de los marcos de resolución de la deuda, medidas de alivio de la carga que ésta representa, más financiamiento basado en donaciones y una nueva asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG)”.

El informe señala que el volumen de deuda externa de los países de bajos y medianos ingresos se ha duplicado desde 2010 y actualmente asciende a más de 3 billones de dólares, de los cuales casi el 60% está en manos de acreedores privados. Asimismo, las instituciones financieras internacionales consideran que casi 80 países están en crisis de deuda o en grave riesgo de estarlo. “Sin embargo, la deuda con los acreedores privados implica tipos de interés elevados, vencimientos de corto plazo y su reestructuración es muy difícil”, indica el reporte.

La mayoría (tres cuartas partes) de estos países también son “altamente vulnerables al cambio climático”, afirma el informe. “A pesar de que tienen una menor responsabilidad por la crisis climática, estos países enfrentan las mayores cargas en términos de los impactos de los desastres climáticos”.

Los pagos de intereses sobre la deuda pública externa están limitando la capacidad de los países para gastar en necesidades apremiantes, incluyendo la respuesta climática y la mitigación del cambio climático. Los pagos de intereses han “aumentado considerablemente desde 2010” en relación con los ingresos por exportaciones de los países de bajos y medianos ingresos. Según el informe, “Se calcula que este año el servicio total de la deuda superará las necesidades de inversión en los ODS, sin contar las vinculadas con el cambio climático, en más de 100 países de todo el mundo “. La incapacidad de financiar estas necesidades implica costos humanos directos y repercute negativamente en la resiliencia climática, ya que se necesitan sistemas sanitarios, alimentarios, y otros sistemas sociales más sólidos para resistir los efectos de los desastres climáticos”.

Para que los países salgan de este círculo vicioso, las autoras recomiendan que se actualicen los marcos de resolución de la deuda y que haya un “tratamiento más rápido y justo de la deuda que incluya a todas las clases de acreedores”, – esto requeriría legislación que obligue a los inversores privados a conceder las mismas condiciones de reestructuración que los acreedores del sector público.

Las autoras también piden alivio de la deuda “de todos los acreedores” y más financiamiento basado en donaciones para los países de bajos ingresos para la respuesta climática por parte de los países ricos, que, después de todo, son los principales responsables de la crisis climática. También instan a una nueva e importante asignación de Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional “como una forma rápida de dar a los países climáticamente vulnerables y restringidos por la carga de la deuda un mayor espacio fiscal”.

“La comunidad financiera internacional debe aceptar que la dinámica actual, que prioriza el servicio de la deuda (por gravosa que sea) por encima de las necesidades humanas y de la urgencia de la preparación y respuesta a la crisis climática, es insostenible”, afirmó la coautora Lara Merling. “Necesita dar un paso al frente con soluciones. Millones de vidas pueden depender de ello”.

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