Artículo • Las Columnas de Mark Weisbrot
Honduras: funcionarios estadounidenses no deberían intervenir en las elecciones de otros países
Artículo • Las Columnas de Mark Weisbrot
Nota del autor: Las declaraciones del presidente Trump amenazando a los votantes de Honduras e intentando coaccionarlos constituyen una violación del Artículo 19 de la Carta de la Organización de los Estados Americanos, de la cual Estados Unidos es signatario. Y las declaraciones de la representante María Salazar, del Congreso de los EE.UU., quien es una de las líderes de la delegación para las elecciones, también constituyen una violación de la Carta de la Organización de los Estados Americanos. Además, son aún más inéditas para un funcionario estadounidense, ya que representan un intento de deslegitimar una elección nacional antes de la votación, y se hacen en un clima político volátil donde podrían provocar violencia.
La historia amenaza con repetirse ahora mismo en Honduras con más fuerza que nunca. Existe un esfuerzo concertado por parte del gobierno de Estados Unidos para influir en el resultado de las elecciones en Honduras. El presidente Trump se ha sumado ahora con un rotundo respaldo al candidato del Partido Nacional y fuertes denuncias contra los otros dos candidatos principales. Los tres se encuentran empatados en las encuestas.
Su respaldo se produjo tras una iniciativa sin precedentes de nueve miembros del Congreso de los Estados Unidos, que viajarán a Honduras a “observar” las elecciones nacionales de este fin de semana. Pero para muchos de ellos no es tanto una observación, sino más bien una intervención política. Algunos de los miembros del Congreso que forman parte de la delegación lo dijeron claramente.
Para quienes recuerdan cómo los militares hondureños secuestraron al presidente democráticamente electo, Mel Zelaya, en mitad de la noche y lo sacaron del país en 2009, esto parece una preparación previa para una repetición. Aquí la líder de la actual delegación, la representante neoconservadora María Salazar, describe el golpe militar de 2009 que derrocó al gobierno.
“Entonces la democracia hondureña se mantenía fuerte, gracias a Dios por eso, y las fuerzas armadas cumplieron con su deber de defender la democracia y. Zelaya fue destituido de su cargo.”
Esto es la democracia para la representante Salazar y para muchos de sus colegas republicanos: las elecciones solo importan si sus candidatos ganan. Y muchos de ellos han estado hablando y actuando como si quisieran hacérnoslo pasar en casa. Pero eso es otra historia.
Una audiencia que se llevó a cabo el 20 de noviembre en la Subcomisión de Asuntos Exteriores del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, presidida por Salazar, se tituló “Democracia en Peligro: la Lucha por Elecciones Libres en Honduras”. Estaba repleta de repetidas y graves advertencias de que el actual gobierno de LIBRE robaría las elecciones.
Para Honduras ya es bastante malo que esta gente esté utilizando su inmensa ventaja mediática, financiera y su poder político para reescribir la historia, y para intentar convencer a los hondureños de a quién deberían votar. Pero su agenda es más peligrosa que eso. Están intentando deslegitimar de antemano el proceso electoral, así pueden reclamar que hubo fraude si su equipo pierde.
¿Quién es el temible dictador, y partido político, que supuestamente está planeando robar esta elección? Rixi Moncada es el candidato del Partido LIBRE, que actualmente está en el poder, con la presidenta Xiomara Castro a la cabeza. Sus dos principales oponentes son Salvador Nasralla, del Partido Liberal, y Nasry Asfura, del Partido Nacional. Zelaya formó el Partido LIBRE en 2011, como alternativa al sistema bipartidista que había imperado en el país durante la mayor parte del siglo pasado.
Será difícil para LIBRE robar esta elección. El Consejo Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral cuentan tres miembros cada uno, con representantes de los partidos Nacional y Liberal en dos de tres puestos. Ambos están presididos por representantes del Partido Nacional. Pero eso es solo una parte de la historia. Estos partidos también tienen historia. Luego del golpe de Estado de junio de 2009, Honduras tuvo elecciones en noviembre, que prácticamente todo el mundo se rehusó a reconocer. El golpe también fue seguido por graves actos de violencia y violaciones de los derechos humanos, que se intensificaron con el paso de los años. En 2014, cuando Juan Orlando Hernández se convirtió en presidente, Honduras era el país más peligroso del mundo para los activistas ambientales.El país se hizo aún más famoso en 2016 por el asesinato de la ecologista Berta Cáceres, ganadora del Premio Goldman. Entre los asesinos condenados se encontraban militares hondureños.
La reelección en 2017 de Hernández fue ampliamente cuestionada. La OEA publicó un análisis estadístico que “rechaza(ba) la propuesta de que el Partido Nacional ganó las elecciones legítimamente”. Hernández se encuentra actualmente cumpliendo una sentencia de 45 años de prisión por conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, así como por delitos relacionados con armas.
En su segundo respaldo el viernes al candidato del Partido Nacional, Asfura, el presidente Trump prometió un indulto total a Hernández. Sus respaldos también dejaron claro que la elección de cualquiera de los dos candidatos distintos a Asfura dañaría significativamente las relaciones con Estados Unidos. Muchos votantes en Honduras tomarían esto como una amenaza seria.
Podría parecer profundamente irónico que los funcionarios electos estadounidenses estén intentando convencer a los medios de comunicación y al mundo de que el único de estos tres partidos que nunca ha estado implicado en el derrocamiento del régimen democrático, ni en la toma del poder por medios extralegales y/o violentos, ni en el uso de violencia sustancial para reprimir a los opositores políticos, es precisamente el que se nos dice que debemos temer como la gran amenaza para las elecciones democráticas del domingo.
Pero la narrativa republicana es aún más orwelliana que eso. ¿Quién entre los Tres Grandes candidatos en Honduras tendría el respaldo necesario para mantenerse en el poder en contra de la voluntad de la mayoría del electorado? ¿LIBRE, partido que el gobierno de Estados Unidos ya ha dejado claro que quiere derrocar? ¿O sus oponentes, que cuentan con el apoyo masivo del país más poderoso del mundo, así como de la mayoría de las personas más ricas de Honduras?
Se mire como se mire, las probabilidades de que LIBRE intente robar las elecciones parecen muy escasas. Pero una campaña mediática y en las redes sociales lo suficientemente fuerte puede convencer a un número suficiente de personas de que las elecciones están siendo robadas, aunque no sea así, y el resultado puede ser un golpe militar. Los funcionarios estadounidenses que utilizan su poder e influencia para impugnar los resultados electorales antes incluso de que se hayan emitido los votos están jugando con fuego. Pero no es Washington quien está en peligro, sino Honduras.